¿Qué
es la literatura?
Algunas
ideas que permiten problematizar el concepto de literatura en nuestra época:
LITERATURA Y REPRESENTACIÓN SOCIAL
Una definición de literatura debería poder explicar las características que
relacionan a “todos” los textos literarios existentes. Sin embargo lo que hoy
en día se entiende como “literatura” reúne una cantidad muy variada de
características que no se dan “todas a la vez” en cada texto literario. Por
este motivo no se puede dar una definición general de “literatura”, aunque es
posible indagar sobre su concepto, partiendo del análisis de las
“representaciones sociales”, o sea, de las creencias comunes que compartimos
como integrantes de nuestra comunidad, acerca de lo que es “literatura”.
Todos las personas tienen alguna “representación” acerca de lo que es la
literatura, es decir, cuando escuchamos la palabra “literatura”, por lo
general, pensamos en un cuento, un poema, una novela, una obra de teatro,
algunos también en un ensayo, una biografía, una canción, etc. A partir estas
representaciones se establecen pactos y objetivos de lectura, se “lee de
determinada manera” (modos de leer), esto es, se le da un sentido al texto
teniendo en cuenta o pensando que se trata de un “texto literario”.
Así, aunque la literatura no pueda definirse, esas representaciones sociales
nos permiten establecer un punto de partida para conocerla mejor:
Comenzaremos diciendo que “la literatura está integrada por todos los textos
que nuestra cultura clasifica como literarios”. Pero ¿qué características
aparecen en dichos textos?
1-
LA FICCIÓN 2- EL USO ESTÉTICO DEL
LENGUAJE / 3- EL USO DE OTROS GÉNEROS DISCURSIVOS, NO FICCIONALES 4- EL MERCADO EDITORIAL 5- SON PRODUCTOS HISTÓRICO-SOCIALES
1-
LA LITERATURA ES FICCIÓN
Se dice que la literatura es ficción porque sus textos presentan situaciones o
acontecimientos imaginarios, inventados, que no sucedieron, ya sean posibles
(como en la literatura de género realista) o imposibles (como en la de género
fantástico, maravilloso, de ciencia ficción, etc.).
Estos hechos inventados pueden entremezclarse con otros que, en cambio, sí
hayan ocurrido en realidad, como por ejemplo sucede en las novelas históricas,
en algunas autobiografías y biografías, en las novelas “non-fiction”, etc.
En definitiva, frente a la oposición FICCIÓN / REALIDAD, la literatura toma
partido por la FICCIÓN, ya que plantea por propia voluntad, la “re-presentación
de una realidad” en la que alguno o todos sus elementos, (personajes, hechos,
tiempo, lugar, etc.) son inventados o imaginados.
Sin embargo, aunque la literatura, por ser invención, no hable directamente de
hechos o situaciones realmente sucedidos, siempre tiene como referencia al
orden real porque de otra manera las historias que cuenta o las descripciones
que realiza, serían imposibles de pensar o de representar para el lector.
Ahora bien, a pesar de referirse indirectamente a la realidad, la literatura
puede plantear problemas o situaciones humanas, descripciones o explicaciones,
con más profundidad y precisión de la que emplean los textos no ficcionales, es
decir, aquellos que se refieren directamente a la realidad. Por ejemplo, en la
novela “El tambor de hojalata”, Gunter Grass, describe y relata hechos de la
época del nazismo, en Alemania, inventando un niño–narrador, que ve y cuenta
toda la tragedia de aquel momento histórico, con tanto rigor y expresividad,
que consigue dar cuenta de lo vivido en aquel momento, de manera más intensa y
precisa que muchos testimonios directos o documentos de la época.
Fingir no es mentir:
Es importante señalar que la ficción no busca falsear la verdad, mentir,
engañar, sino representar, simular, fingir una realidad. Esto le permite poner
en evidencia la complejidad del mundo, escapando a las interpretaciones que
respetan sólo “lo verificable en la realidad”. La ficción multiplica las
posibilidades de tratamiento de “lo posible” y de “lo imposible” porque no
necesita dar pruebas de lo que dice, porque ese no es su objetivo.
Creer que “ficción” equivale a “mentira” provoca un modo de leer que
desvaloriza la literatura por cuanto supone que todo lo que ella diga está
lejos de la verdad y la realidad y por lo tanto, es tomado con escepticismo y
desconfianza, obstaculizando el “pacto ficcional” que el lector debe establecer
con el texto.
¿Cómo reconocer un texto ficcional?
La pregunta es ¿cómo saber cuándo un texto es ficcional o cuando, en cambio, se
refiere directamente a la realidad, sin inventar ni imaginar situaciones?
Existen muchas maneras de intentar reconocer un texto ficcional aunque a veces
esto no resulte tan fácil por distintos motivos. En principio porque un texto
ficcional puede contener tramos “no ficcionales”, esto es, referidos a hechos
que realmente sucedieron y que dan pie para construir la ficción. Además,
muchas veces, lo ficcional parece real porque parece posible (ej. Cuentos
relistas): se dan nombres de personas o lugares, situaciones o descripciones
que nos parecen reales.
Tampoco hay que dejar de lado que el reconocimiento de hechos reales depende de
los referentes, de los conocimientos que tenga el lector: alguien puede leer
como ficcional un tramo o una historia realmente sucedida pero que desconoce, o
viceversa, leer como real algo que cree que sucedió aunque no haya ocurrido.
A pesar de todos estos obstáculos hay algunas pistas para reconocer un texto
ficcional o literario:
- Que se trate de hechos, situaciones, personajes, lugares o épocas imposibles
de participar de la realidad. Lo que además de “ficcional”, convierte al texto
como perteneciente al género fantástico, al de ciencia ficción, al maravilloso,
o cualquier otra clasificación que integre textos en los que aparezcan
fantasmas, hadas, elfos, mutantes que dominan al mundo, etc.
- Que se trate de hechos, situaciones, personajes, lugares o épocas posibles
pero no reales, es decir, que los podemos imaginar como parte de la realidad
pero que no han sucedido.
Si aún así no podemos saber acerca de la ficcionalidad de un texto, porque
nuestros saberes no alcanzan, entonces tendremos que tener en cuenta:
- Cómo está escrito dicho texto, es decir, analizar el uso del lenguaje, sus
recursos, los tiempos verbales, las frases de género, etc. Por ejemplo: “Había
una vez ...”,”de pronto se detuvo y pensó qué haría si ....”, “El cielo caía a
plomo sobre la oscura y misteriosa ciudad”, etc. Estas frases hacen pensar que
lo que se cuenta no sucedió realmente.
2- LA LITERATURA EMPLEA DE FORMA ESTÉTICA EL LENGUAJE.
Otra característica de la literatura tiene que ver con la manera en la que
están escritos los textos literarios, con cómo se emplea la lengua, cómo se
produce “significados” y con qué objetivo. En este sentido puede decirse que la
literatura aprovecha todas las posibilidades que brinda la lengua: sonoras,
semánticas, gráficas, morfológicas y sintácticas. Esto se debe a que al
discurso literario no sólo le preocupa el contenido, “aquello que dice”, sino
especialmente “cómo lo dice”, la “forma en que lo dice”, porque esta forma de
decir influye en su significado. Por ejemplo, no es lo mismo decir “me arriesgo
a todo y nadie me va a decir cómo vivir” que expresar “voy hacia el fuego como
la mariposa y no hay rima que rime con vivir”, aunque en ambos casos se quiera
transmitir lo mismo.
La literatura no tiene por finalidad informar, convencer, enseñar, etc. La
intención de quien escribe literatura no es ser claro y directo para lograr
algunos de los objetivos mencionados.
Al hacer un uso estético del lenguaje, la literatura lo emplea en forma
connotativa, simbólica, ya que refiere a un significado no enunciado, no dicho
directamente, sino sugerido, insinuado. El empleo de recursos o figuras
retóricas como las metáforas, las personificaciones, las exageraciones, etc.
dejan “sugerir más de lo que se dice”, hacen que el lector piense qué hay algo más
que el texto quiere significar y que no lo dice directamente.
Sin embargo, esta característica “estética” y “connotativa” del lenguaje, no
alcanza, por sí sola, para definir un texto como “literario”. Primero porque
también es utilizada en el habla cotidiana y muchas veces en textos no
ficcionales (cartas de amor, publicidades, discursos políticos, etc.)y luego
porque no aparece necesariamente en todo texto literario; muchas veces, la
literatura prefiere emplear un lenguaje directo, cotidiano, llano, porque
pretende representar las voces de la realidad con la mayor fidelidad posible.
3- LA LITERATURA USA OTROS GÉNEROS DISCURSIVOS, NO FICCIONALES
Los géneros discursivos son todas las manifestaciones de la lengua que se
reconocen por contener una serie de enunciados, frases, palabras, imágenes,
sonidos, que se utilizan frecuentemente en un determinado ámbito social. Por
ejemplo existe un género discursivo histórico, otro futbolístico, otro
político, de los dibujos animados, del videoclip, religioso, de las telenovelas,
el del habla cotidiana, etc. Cada uno de estos géneros discursivos emplea una
serie de enunciados típicos, característicos, de una situación comunicativa.
Por ejemplo, “los chismes” conforman un género discursivo que emplea los
siguientes enunciados: “A que no saben a quién lo vieron cenando con ….” O
“Alguien me dijo que ....” o “¿No se enteraron que ....?”, etc. etc.
La literatura crea un verosímil, una representación particular de la realidad.
Los textos literarios conforman también un género discursivo que se construye
con la colaboración de otros géneros, es decir, la literatura puede utilizar el
género familiar, científico, amoroso, etc. Por ejemplo, dentro de una novela,
pueden aparecer noticias periodísticas, publicidades, cartas de amor, etc. con
sus enunciados clásicos, conocidos por todos.
El empleo de distintos géneros discursivos es fundamental, en literatura, para
la construcción de su verosímil, su representación de la realidad. Ese
verosímil determina qué situaciones son creíbles y coherentes-
Estas formas discursivas que toma la literatura pueden ser respetadas y
mantenidas sin ser modificadas, representando sus contextos originales o bien
pueden ser parodiadas (burladas, tratadas con humor). La parodia, es un recurso
que emplea la literatura para ridiculizar otro género discursivo. Por ejemplo,
el personaje “Inodoro Pereyra” del escritor argentino Roberto Fontanarrosa
parodia al gaucho tradicional, que desde la literatura simboliza al “ser
nacional”, se ríe de él, lo reescribe, lo convierte en otro personaje, muy
distinto al conocido “Martín Fierro” pero con referencias directas a él.
Por lo tanto, la literatura misma conforma un género discursivo, el “literario”
y a su vez, dentro de ella, contiene otros géneros discursivos (la literatura
fantástica, folclórica, maravillosa, etc.) que poseen sus propios enunciados
característicos (“Había una vez, hace mucho, mucho tiempo,.....” etc.).
Sin embargo, la existencia de distintos discursos dentro de un texto no
garantiza que se trate de un texto literario ya que también la publicidad, las
telenovelas, un noticiero, etc. pueden emplear distintos géneros discursivos
para construir su texto, al igual que la literatura. Con esta sola
característica no alcanza para definir a la literatura.
4 - LITERATURA Y MERCADO
Qué un texto sea clasificado como literatura depende en gran medida del
contexto social en el que circule: porque necesita del consenso, de la
aceptación, de algún grupo social que se relacione con ella. Si esto sucede, entonces
existe lo que se denomina “pacto institucional”, o sea, un acuerdo tácito (no
dicho directamente) entre escritores, críticos literarios, entidades que
otorgan premios, el mercado, los medios de comunicación, la publicidad, las
editoriales, la universidad, la escuela, etc. que legitiman, aprueban, valoran
o difunden unas obras e ignoran o desaprueban otras. Esta valoración social
determina en cada época lo que en las distintas sociedades se considera
“literatura”.
Una vez que el mercado clasifica a un texto como “literario”, entra a jugar
todo un sistema de valores que rodea al libro, desde que se proyectó o imaginó
hasta que llega a las manos del lector en un soporte (libro, revista, película
de tv, etc.), con paratextos (tapa, contratapa, índices, prólogos, títulos,
datos del autor, bibliografía, etc.), dentro de un contexto de producción
(escritura)que nos dice quién lo escribió, con qué intención, un contexto de
circulación (mercado editorial) de compra-venta, y un contexto de consumo
(lectura) que indica quiénes lo leen, de qué modo, etc.
5- LA LITERATURA ES UN CONCEPTO HISTÓRICO-SOCIAL:
La literatura va cambiando de acuerdo con las épocas, las diversas situaciones
políticas y culturales que cada país ha vivido y vive a través del tiempo. Los autores
van teniendo distintos intereses y distintas inclinaciones estéticas, o sea,
diferentes preferencias acerca de qué quieren escribir y de qué modo.
Ese “consenso social” que la literatura necesita para ser definida y aceptada
como tal depende de la época en la que se escriba. Por ejemplo, hoy son leídos
como “literatura” textos como el “Himno a Viracocha”, oración incaica que en su
momento fuera estrictamente religioso y no literario. En cambio, “La Biblia“,
en los países católicos, es considerada un texto no ficcional, no literario,
por cuanto contiene la palabra del Dios en el cual creen.
Lo mismo sucede con cualquier característica que se le atribuya a un texto,
como por ejemplo la belleza de su discurso, cambia según las épocas, las
culturas, los grupos sociales y los individuos.
La noción de literatura que hoy tenemos, está vinculada a los cambios ocurridos
desde el Renacimiento (Siglo XV) cuando la literatura se separa de las otras
prácticas discursivas, ya que con la invención de la imprenta, la fabricación
del libro, la división del trabajo, la economía de mercado y el consumo, los
intelectuales y los artistas se diferencian como grupo social y determinan
aquello que consideran “literario”, basados en la finalidad fundamentalmente
estética del uso del lenguaje pero a su vez dependiendo del movimiento estético
- literario que predomine en cada momento (romanticismo, realismo, naturalismo,
etc.)
Por último, es interesante lo que señala el escritor y crítico argentino
Ricardo Piglia (1940) respecto de “el cuento”, porque puede ser pensado con
mayor amplitud, teniendo como referente a toda la literatura. Para Piglia,:
-Un cuento siempre cuenta dos historias, una visible y otra secreta.
-El cuento clásico (Poe, Quiroga) narra en primer plano la historia visible y
construye en secreto la otra historia. El efecto sorpresa se produce cuando al
final la historia secreta aparece en la superficie. El cuento clásico de Edgar
Allan Poe contaba una historia anunciando que había otra, el cuento moderno cuenta
dos historias como si fueran una sola y abandona el final sorpresivo y la
estructura cerrada. Ernest Hemingway pone toda su pericia en la narración
hermética de la historia secreta y logra que se note la ausencia del otro
relato. Franz Kafka cuenta con claridad y sencillez la historia secreta y narra
sigilosamente la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y
oscuro. Esa inversión funda “lo kafkiano”. Para Jorge Luis Borges la historia
visible es un género y la secreta es siempre la misma por lo que utiliza las
variantes narrativas que le ofrecen los géneros; construye una trama secreta
con los materiales de la historia visible.
-Cada una de las dos historias se cuenta de modo distinto, los mismos
acontecimientos entran en dos lógicas narrativas y sistemas causales
antagónicos. Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción. La
historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la
alusión.
-Lo que es poco importante, superfluo, en una historia, es imprescindible en la
otra.
-El relato secreto no se refiere a un sentido oculto que depende de la
interpretación, sino que es la clave de la forma de la historia y sus
variantes. ¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra?
-En realidad el cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo
que estaba oculto, como buscando bajo la superficie opaca de la vida, una
verdad única. (de Ricardo Piglia – Formas breves – Temas) .
Tal vez estas ideas puedan ser referidas a toda la literatura en general. Sin
embargo, y por todo lo dicho, ninguna de las características señaladas
anteriormente, por sí solas, definen a la literatura. Alcanza con problematizar
este concepto y comprender que, en última instancia, un libro puede aparecer en
una librería en la sección “literatura” por múltiples factores, que muchas
veces nada tienen que ver con su contenido.
Lectura de literatura: la literatura es un “discurso de alto impacto” para los
lectores en el sentido que pone en crisis sus maneras de ver la realidad a través
de las diferentes maneras en que la reelabora y la reinterpreta. Es así como,
tanto un texto perteneciente a un género que propone una representación
literaria más cercana a lo que las personas entienden como “lo real” como otro
más alejado de este parámetro (pensemos extremos como señalábamos antes: la
novela realista y el relato fantástico) invitan a sus lectores a indagar acerca
de “lo posible” o “lo imposible” en aquello que en un sentido amplio llamamos
realidad. Los lectores toman posición frente a los hechos esa realidad
re-presentada por la literatura reconsiderando sus creencias anteriores,
confirmando la validez de alguna de las que ya poseían y/o poniendo en crisis
otras. Asimismo, la literatura permite a los lectores el acercamiento al conocimiento,
a los diversos saberes, por su posibilidad de absorber y trabajar, por medio de
la ficción, todos los tipos de discursos: históricos, políticos, religiosos,
mediáticos, raciales, sexuales, etc. Los textos literarios tejen una imagen de
todos los lenguajes que circulan socialmente, de todos los saberes, deseos y
esperanzas, desencantos y frustraciones colectivas que en un momento histórico
constituyen la realidad de esa comunidad. En definitiva, estamos pensando en un
lector de textos literarios entendido como una subjetividad compleja. Esto es,
que las maneras de pensar de nuestros alumnos, sus creencias, están atravesadas
y conformadas por una/s historia/s sociales y culturales pero también
individuales, diversas y diferentes que se encuentran permanentemente
tensionadas por los discursos sociales a los que adscriben y/o rechazan,.
Justamente la literatura es proveedora de esos discursos sociales que –en el
retrabajo que supone– los ofrece a los lectores desde toda su complejidad. Es
difícil que un lector se haga preguntas sobre textos cuyos discursos ratifican
los modos de pensar más generalizados. No estamos señalando que haya que
escandalizarlos, pero sí que tenemos que recordar que las instituciones
educativas suelen ser el único espacio en que los alumnos pueden vincularse con
otras maneras de decir y pensar la realidad. Aunque muchas veces este trabajo
suela ser arduo precisamente por aquellas “desconfianzas” que nos recuerda
Chartier.
Guía para analizar el apunte: Literatura, propiedades que acercan a su
definición.
6to año naturales, Patagones. Prof.: Carlos Ariel Genco
1- ¿Qué son las representaciones sociales de la
literatura?
2- ¿Por qué la literatura es ficción? ¿ficcionalizar
es mentir? ¿Cómo reconocemos un texto como literario?
3- ¿De qué manera la literatura utiliza la forma
estética del lenguaje?
4- ¿Por qué la literatura utiliza otros géneros discursivos?
5- ¿Qué es el “pacto institucional”? ¿De qué manera
influye el mercado en definir lo literario?
6- ¿En qué manera la literatura es un concepto
histórico social?
7- ¿Por qué la literatura es un “discurso de alto
impacto”?
8- Elige una noticia y crea a partir de ella un texto de ficción: inventa la personalidad e historia de los participantes, del lugar y del suceso.